23 nov 2011

Fuego y soluciones

Recuerdo que no hace mucho tiempo, me encontraba teniendo que organizar un proyecto impuesto por el  capricho de un profesor. Supuestamente la misión era sencilla y sin dificultades: consistía en elaborar un experimento y registrarlo mediante un video donde se explicara en qué consistía el experimento.

Después de varias pláticas, resolvimos en que el experimento se realizaría en mi casa. El siguiente probema era decidir cuál experimento sería el que mostraramos. Las tendencias al fuego por la mayoria del equipo decidió que se trataría de elaborar bolas de fuego fácil de manipular.

Entonces llegó el día. Desde temprano me alistaba para poder planear y facilitar la logísitca del experimento y su grabación. Sin embargo, olvide tomar en cuenta muchas variables al parecer insignificantes pero decisivas para el resultado del experimento. En primer lugar, la puntualidad no es algo que se pueda apreciar en mis compañeros de equipo. De modo que el experimento se retraso alrededor de 2 horas.

El siguiente inconveniente que tuve es queuno de mis compañeros, por razones que aún desconozco,  se vio forzado a tener que abandonarnos antes del tiempo previsto, dejandonos solo a mí y dos más para terminar.

Con mi complejo de responsabilidad aunado a la falta de madurez de los otros dos, el experimento se volvió más complicado de lo debido. El alcohol que se utilizaba de combustible se acabó antes de tiempo debido al ocio pirotécnico de uno de los miembros del equipo.

Para cuando el se fue, solo quedaba yo y uno más con una vaga grabación de la supuesta explicación de nuestro experimento. Me sentía desesperanzado y no encontraba forma de resolver. Al hacer el recuento de daños, me di cuenta de mucho: ya no había combustible para volver a encender las bolas de fuego, sólo quedábamos 2, no habíamos grabado nada del experimento en sí y ya se volvía de noche con  la inminente amenza de que el último compañero se tuviera que ir.

Entonces como una epifanía, mi amigo no se dio por vencido y sugiro un plan alterno para compensar el tiempo  perdido. Rápidamente conseguimos más combustible fácil de conseguir en una ferretería (¡ahora compramos 2  botellas!) Mi amigo, no se de donde, saco la idea de atar las bolas con hilos y hacerlas girar en la noche para hacerlo mas llamativo. Sus movimientos recordaban a los pirómanos de los semáforos que hacen trucos con el fuego para ganarse la vida.

No se como ni en que momento, pero lo que no habíamos logrado hacer en cerca de 5 horas, mi amigo lo pudo resolver en tan solo 30 minutos. Resolvimos en que el se encargaría de editar el video para hacer los últimos ajustes. De forma que la misión de ese dia se cumplió a pesar de todo.

Me senti muyn satisfecho es día por los resultados. Fue entonces cuando aprendi dos lecciones muy importantes: la primera que si tienes un problema debes aprender a resolverlo al momento con todo lo que tengas y no tirarte al suelo y darte por vencido. Y la segunda y más importante: el fuego es una empresa solo para los más versados en el arte, de no saber manejarlo puedes terminar con unas cuantas quemaduras...

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